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lunes, 18 de junio de 2012




MENTIRAS

Palabras encadenadas en los más nobles corazones
repletos de deseos cenicientos.
Mentiras, regalos de hipócritas.
Surgen como el silencio de la noche
viajando a través de caminos pedregosos
enturbian el raciocinio humano
y marcan en relojes sus campanadas
como insignia  que nadie encuentra.

Mentiras, dagas afiladas
justicieras de la sangre de los dioses
celadoras de ocultos ojos que en sueños
envuelven conciencias calladas.
Reciben tantos nombres que olvidamos
que todo es ficción pura.
Las creamos como parte de la vida
y alimentamos sus mortales ponzoñas.

Mentiras, reinas de avaricia
amigas infieles de voluntades ajenas
regalan sonrisas para convertirlas en lágrimas
incumplen promesas arropadas por heridas.
Callan ecos de esperanza
entre brumas perseguidas por deseos
esclavos en las horas de la historia
que beben de la copa de nuestra vida.

Amigas de nuestra conciencia ensuciada
germinan como sortilegios entre templos.
Se quedan a vivir en nuestro regazo
y cuando descubrimos su morada
el sol se oculta en nuestras viñas.
Mentiras, piadosas y homicidas
palabras ensangrentadas en nuestra memoria
siempre llegan cuando menos son esperadas.

Elena Sánchez -


2 comentarios:

Ann@ Genovés dijo...

Elena,

Ya ves cual es mi frase preferida: la vida es el arte de la mentira –Picasso. No porque me agrade, si no porque convivimos –muy a nuestro pesar- con ella a diario y a todas horas.

Me avergüenzo cuando tengo que ser hipócrita porque no lo sería, pero están el dolor que puedes provocar a las personas que le dices la verdad y entonces comienza el círculo vicioso que te enrola en su carrusel y del que no te puedes apear.

Tu composición es muy emotiva, porque -por desgracia y aunque no nos guste- la mentira está impplícita en nuestras vidas.

Besos querida amiga,

Ann@ Genovés

Elena dijo...

Pues sí. La vida está llena de mentirosos, gente que te acepta, que te cuenta sus cosas, que te hace confíar y luego todo, todo, te das cuenta que es una propia mentira. Menos mal que todavía queda gente verdadera.